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Llegó desde Argentina de visita y se quedó como madre de niñas desamparadas

Por Roberto Bahena Dicen que el corazón de una madre alberga a todos sus hijos, no importa la cantidad, distancia y en ocasiones la sangre, como el caso de Analía Virginia Carreras, quien llegó a Hermosillo de visita desde Argentina, pero se quedó por amor a los niños como madre sustituta en la Ciudad de los Niños. Los años de pandemia evitaron que Analía pudiera conocer a su nieta y visitar a su hija, pues ella vivía desde hace algunos años en la ciudad del sol, pero una vez levantadas las restricciones sanitarias, no dudó en volar al norte del continente. Los gastos en el tiempo de visita hicieron evidente la necesidad de conseguir un trabajo y luego de una serie de recomendaciones llegó a la Ciudad de los Niños, casa hogar donde se atienden a menores en situación de abandono o cuyos padres tienen problemas como adicciones, legales, entre otros, lo cual Analía desconocía. “Siempre cuento esto porque soy muy católica, entonces vi la iglesia, dije que bello lugar, estaba todo en silencio y dije este es mi lugar y pues me hicieron la entrevista, me contaron de qué se trataba, yo no sabía de qué era; cuando me dijeron de trabajar con chicos me encantó la idea porque siempre trabajé con chico y fue hermoso. Me rodearon los chicos, al ser argentina para ellos era una curiosidad, entonces me rodearon me empezaron a preguntar de todo y bueno, después me dijeron que estaba aceptada y vine por unos meses y acá sigo”, dijo. Actualmente se encarga de seis niñas en donde realiza todas las labores de una madre, desde los deberes escolares, juegos, vestidos, peinados, hasta la cocina, en donde no falta la gastronomía argentina. “Al principio uno lo toma como trabajo ¿No? Pero al mes yo ya estaba encariñada, las quiero como si fueran mis hijas, las cuido como si fueran mis hijas, ellas me dicen mamá, pero fue decisión de cada una, unas fueron de inmediato, otras fueron esperando un poquito, pero bueno, el Día de las Madres es bastante especial para ella”, comentó. Sin embargo, también hay momentos difíciles para los que se les da capacitación especial por parte de la directiva, pero también hay despedidas que han sido definitiva, cuando las niñas vuelven con su familia o son adoptadas. “- ¿Y cómo son esas despedidas? - No bueno, de mucho llanto, de cuídate, no me olvides, divertite, pórtate bien, hace las cosas bien, abraza mucho a tu mamá, a tu tía, a tu abuela, decí muchas veces que la queres y todo eso y después cuando uno pasa los meses y siempre sigo investigando si están bien o no están bien, con algunas sigo en contacto porque me llaman o les escribo”, suspiró.

Llegó desde Argentina de visita y se quedó como madre de niñas desamparadas
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